Caminar Descalza

Desde pequeñas mi hermana y yo adoramos ir descalzas, para el agotamiento de nuestros padres, que siempre estaban intentando, sin éxito, que nos pusiéramos los zapatos. ¡Y todavía lo siguen intentando!

¿Y tú mi querida yoguini?, ¿siempre llevas tus pies encerrados en unos zapatos? ¿Sólo los liberas en verano?

Lo de ir descalza no era rebeldía sino un impulso intuitivo, una forma de expresión natural, conexión y libertad. Además las texturas son mi pequeña obsesión y adoro sentirlas bajo mis pies. Adoro caminar descalza y tumbarme sobre la tierra sintiendo como ella me acoge y me abraza, como una madre cariñosa y protectora.

Si, ella, la Tierra y su hermosa equivalencia como Madre tierra o Diosa madre. Cada cultura y religión, desde la antigüedad, adoró una representación de la Diosa madre. Seguro que reconoces a Isis en Egipto, Gea o Gaia de la mitología griega, Mag en África, Pachamama en la civilización Inca.

En la India, el culto a la diosa madre se encuentra en el Rig-veda (el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio a. C.) donde existe la diosa Áditi, la madre de todos los dioses. Posteriormente, en la literatura puránica (desde el siglo III a. C.) se alude a la diosa madre con varios nombres, como Durga, Devi, Maya, Parvati.

Para saber más:

The Woman’s Encyclopedia of Myths and Secrets.

El mito de la Diosa.

El yoga predica vivir una vida simple y natural, es decir, vivir según las reglas de la naturaleza. En ella encontramos los 5 elementos burdos o maha-bhutas (tierra, agua, fuego, aire y éter) y nuestro reconocimiento e interacción plena y consciente con estos (y los demás tattvas) , mantiene al cuerpo-mente en buen estado.

En nuestra práctica yoguica, bien conocemos el concepto de enraizarse durante los asanas, buscar el centro de gravedad, entregarse a la fuerza de la tierra durante la relajación y sabemos del vínculo entre el primer chakra (muladhara) y el elemento tierra… Además de esto,  te propongo otra practica de conexión, muy yóguica, que además es gratis y se que te va a encantar: apoyar tus pies descalzos en la tierra o mejor…caminar descalza sobre ella.

Vivimos en esta tierra, que nos sostiene, pero a veces estamos tan desconectadas que nos perdemos un recurso muy hermoso y valioso en nuestro propio desarrollo espiritual. ¡De la tierra al cielo!

Y encima, en occidente nos hemos empeñado en sentir, caminar, sentarnos y dormir lejos de la tierra. ¿Seremos conscientes que, queriendo elevarnos, estamos cayendo y creando una brecha entre nosotros y la abundancia de la tierra? 

En la antigua india bien se sabia de los poderes de la tierra, como la propiedad de extraer los venenos más mortales, incluso el de la picadura de serpiente, su poder purificador utilizándola para lavarse el cuerpo y el cabello. Y como en otras muchas civilizaciones se la honraba celebrando sus rituales  y reuniones sentándose en círculo sobre el suelo, frente al fuego.

Nuestro prana, enraizado en nuestra preciosa vida física, alimenta y es alimentado por la conexión con los elementos. Por eso es importante mantener una conexión fuerte y positiva con la energía de la tierra de modo que fluya natural y libremente.

Y hablando de energía, nuestro cuerpo produce corrientes eléctricas que nos conectan con otras corrientes, como el campo magnético de otros seres y de la tierra. Caminar descalza es un modo de celebrar nuestra conexión vital, para que fluya en nosotras la energía necesaria para experimentar una vida saludable, feliz y plena.

Se ha estudiado mucho acerca de cómo la corriente magnética de la tierra afecta a nuestro estado de salud holistica.  La benéfica acción biológica de los iones negativos, llamados las vitaminas del aire, ha sido demostrada por muchas  investigaciones científicas.

Los iones negativos son beneficiosos para la salud. Afectan positivamente al sistema respiratorio, nervioso, digestivo, circulatorio e inmunológico. En el ámbito de estudio de la actividad física y deportiva, se ha comprobado que los iones negativos aumentan la resistencia del organismo en el ejercicio físico, incrementa la capacidad de concentración, la velocidad de reacción y la agudeza visual del deportista, así como su estado anímico.

Se ha comprobado que producen cambios positivos en el ritmo cardíaco, disminuyen la inflamación, el dolor y promueven el sueño saludable, recientemente se ha descubierto que también adelgazan la sangre, haciéndola menos viscosa, y disminuir la presión arterial, lo cual tiene un profundo impacto en las enfermedades cardiovasculares.

¿Dónde se encuentran los iones negativos?

Se forman por las descargas eléctricas de los rayos, por la función clorofílica de las plantas y por la emisión de la radiactividad natural de la tierra. Se encuentran de manera natural en el aire de las zonas montañosas, en las costas y en zonas donde hay agua en movimiento (cascadas, olas del mar, lluvia intensa,etc.)

Entonces, ya que la tierra está cargada negativamente, al tocar el suelo estamos conectándonos con una fuente de carga negativa de energía, que es absorbida por el cuerpo a través de la planta de los pies.

Y ahora, dejando a un lado el interesante tema de los iones, hay una nueva moda que nos invita a conectarnos físicamente a la naturaleza:“earthing” o “grounding” ¿La conocías? 

El libro “Earthing: el descubrimiento sobre salud más importante” expone que muchos de los males modernos pueden aliviarse conectandonos con la tierra, accediendo a su poder de curación natural. Richard Louv, en su libro “El último niño en los bosques“ acuña un término que me encanta: el “trastorno por deficit de naturaleza” y aborda su solución sencilla: recuperar la conexión ancestral con la madre naturaleza caminando descalzos.

Manuel Lezaeta, en “Medicina natural al alcance de todos”explica:

“Andar a pie descalzo sobre la tierra, especialmente cuando está húmeda y removida, es una práctica fortificante del sistema nervioso y purifica al expulsar por los pies las materias malsanas, al mismo tiempo que se facilitan las corrientes magnéticas y eléctricas de la atmósfera y la tierra a través de nuestro cuerpo. Se aconseja a sanos y enfermos pasearse descalzo por el roció del pasto al salir el sol 5 a 10 minutos todos los días”

El movimiento earthing se fundamenta sobre un gran aval científico que han confirmado entre sus beneficios: la reducción del estrés , normalización cardiaca y de la tensión muscular; la mejora de arritmias cardiovasculares, y enfermedades autoinmunes como el lupus, la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide así como regularizar la función de la tiroides. También ayuda a regular el ritmo circadiano, mejorando el sueño y reduciendo los niveles de estrés, favorece la recuperación muscular después del ejercicio, mejorando la actividad del sistema inmunológico y genera un efecto positivo en la actividad eléctrica del cerebro.

Y a nivel fisiológico y mecánico parece lógico pensar que cuando encierras 26 huesos, 20 músculos y 100 ligamentos (en cada pie), limitando su movimiento natural y libre durante unas 16 horas diarias, los músculos se atrofian, los huesos se debilitan y el sistema propioceptivo se inhibe. ¡Tus pies necesitarán rehabilitación!

Un interesante estudio: “Niños descalzos igual a niños más inteligentes”, detalla cómo el calzado para preandantes y de gateo interfiere con el desarrollo psicomotriz del niño/a. Y su conclusión final es clara: “No debemos poner impedimentos al desarrollo propioceptivo, neuromuscular e intelectual del niño encerrando sus pies en un calzado que no necesita, al contrario se deberá estimular a los niños a disfrutar de su cuerpo y de su motricidad con los pies descalzos”.

En adultos, tenemos al menos un estudio que encuentra mejor estado de ánimo en los corredores que utilizan calzado minimalista, y se está investigando cómo la mayor riqueza sensorial de los pies puede actuar como antidepresivo.

¿Calzado minimalista? Desde hace décadas, las marcas deportivas nos han vendido la idea de que necesitamos gastarnos 100 euros de media en unas “buenas zapatillas” y además cambiarlas cada poco tiempo para cuidar nuestros pies y tenerlos bien protegidos.

Frente a la revolución earthing, estas mismas marcas, han sacado al mercado una linea de calzado minimalista. Y algunos profesionales punteros están recomendando ya deshacerte de tus zapatillas de correr de último modelo.

¿Cuántos siglos necesita un espíritu para ser Comprendido? KD

En definitiva, diversas investigaciones cientificas revelan un gran impacto del factor ambiental en la salud fisiológica y psicoemocional,a través del earthing, o contacto directo con los electrones en la superficie de la tierra. Sea por el mecanismo que sea, parece que reconectarse con la naturaleza beneficia a nuestra salud física, mental, emocional y espiritual.

Las evidencias muestran que el contacto con la Tierra es una estrategia simple, natural y efectiva, pero otro factor muy muy importante es la autoexploración. Así que, mejor incluso que cualquier investigación científica, es ponerlo en practica y darte cuenta de los beneficios que notas en ti misma. Ya sabes porqué es bueno caminar descalza. Ahora, ¿estás dispuesta a caminar descalza por el bosque?

Algunos de los que yo he notado son:

Mayor elasticidad

Mejor rango de movimiento articular

Cuerpo más ligero

Mente más calmada

Recuperación más rápida ante esfuerzos

Menor ansiedad

Sensación de bienestar general y conexión con la naturaleza

Posibilidad de hacer una meditación caminando más consciente

Sentimiento de “estar en casa”

Mejora de ciática y cistitis emocional

Y me mantiene centrada, protegida y acompañada

¿Y tú, qué beneficios notas?

Que mejor intervención, experiencia de unidad y bienestar, más natural y barata que recurrir a lo que tenemos justo debajo de nuestros pies para sanarnos, recuperar y honrar conscientemente la conexión con la madre tierra.

¡Que la tierra traiga abundancia a todo tu Ser!

KD

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