Fundirse con la mente del Maestro

Por la devoción al Gurú se obtiene el Conocimiento y la Realización.

No hay nada más elevado que el Gurú.

Los devotos del Gurú deberían meditar el Él.

(Guru Gita, verso 81)

A través de la presencia del Gurú, las bendiciones y la presencia de todos los seres iluminados se enfocan directamente hacia nosotros. Para obtenerlas es suficiente con que lo pidamos, con humildad, desde lo más profundo de nuestro corazón: pedir la compasión de los seres iluminados, purificación y sanación, pedir el poder de comprender el sentido de nuestro sufrimiento y transformarlo; pedir que en nuestra vida crezcan la claridad, la paz y el discernimiento, y pedir el conocimiento profundo de la naturaleza absoluta de la mente que se produce al fundirse con la inmutable mente de sabiduría del maestro.

Se dice que para invocar la ayuda y las bendiciones de los seres iluminados, para suscitar devoción y conocer la naturaleza de la mente, no existe una práctica más rápida, más conmovedora ni más poderosa que la práctica del Yoga Gurú, que significa unión con la naturaleza del gurú. Fundir la mente y el corazón con la mente de sabiduría del maestro, que es fundir la mente con la verdad y con la encarnación misma de la Iluminación. El maestro exterior nos introduce directamente a la verdad de nuestro maestro interior. Cuanto más se nos revela a través de su enseñanza e inspiración, más empezamos a darnos cuenta de que el maestro exterior y el interior son indivisibles.

Las tradiciones de sabiduría del Tibet han concedido una gran importancia a la práctica del Yoga Gurú. Para su práctica podemos recurrir a cualquier ser realizado, santo o maestro de cualquier religión o tradición mística hacia el que se sienta devoción, tanto si la figura elegida está viva o no está en este plano mundano.

La práctica de Yoga Gurú se compone de cuatro fases principales: la invocación; fundir la mente con el maestro por medio de la esencia de su corazón, el mantra; recibir la bendición o transmisión de poder; unir la mente con el maestro y reposar en su naturaleza.

1. La invocación

Siéntate en silencio y quietud. Desde el fondo del corazón invoca en el cielo ante ti la encarnación de la verdad en la persona de tu maestro o maestra, un santo, una santa o un ser iluminado. Intenta visualizarlo como si estuviera vivo y tan radiante y traslucido como un arcoiris.

Con total confianza y entrega, siente que todas las bendiciones y cualidades de la sabiduría, la compasión y el poder de todos los seres iluminados están encarnados en él o ella. Si no lo puedes visualizar, procura sentir su presencia o las cualidades que encarne, amor, inteligencia, sabiduría o compasión, en tu corazón.

Con una actitud calmada y con el corazón lleno de la presencia del maestro, invócalo muy intensamente con todo tu corazón y tu mente; con absoluta confianza, llámalo interiormente: Ayúdame, inspírame, estimúlame a purificar todo mi karma y mis emociones negativas y a captar y conocer la verdadera naturaleza de la mente.

Luego, con profunda devoción, mezcla o fusiona tu mente con el maestro y déjala reposar en su mente de sabiduría. Y mientras lo haces, entrégate completamente al maestro: Ayúdame, cuida de mí, lléname de tu gozo y tu energía, de tu sabiduría y compasión. Recógeme en el amoroso corazón de tu mente de sabiduría.

Sentir la presencia viva de tu maestro y abrirle sencillamente el corazón y la mente, bendice tu mente y la transforma. Cuando invocamos a un ser iluminado, nuestro ser verdadero es estimulado a despertar y a florecer.

2. Madurar y profundizar la bendición

En esta parte de la práctica, se utiliza un mantra, el que más te inspire (So ham, Om, Hari om tat sat, Om namah shivaya…). Imagina todo tu ser lleno de él, y mientras recitas el mantra, que es la esencia de su corazón, siente que vibra y te impregna, como si centenares de maestros en forma de sonido circularan por el interior de tu cuerpo transformando todo tu ser.

Utilizando el mantra, ofrece tu corazón y tu alma con ferviente y concentrada devoción, y fusiona, combina y mezcla tu mente con tu propio maestro. Poco a poco sentirás que te vas acercando a tu maestro y que se va cerrando la separación entre tú y su mente de sabiduría. Gradualmente, mediante la bendición y el poder de esta práctica, llegarás a experimentar realmente que tu mente se transforma en la mente de sabiduría del maestro, y empezará a reconocer su indivisibilidad. Es como si tu mente ordinaria muriese gradualmente y se disolviera, y se revelara su percepción pura, su naturaleza de buda, su maestro interior. Esta maduración de la bendición es el corazón y la parte principal de la práctica, y es a la que más tiempo debe dedicar cuando se practique el Yoga Gurú.

3. La transmisión de poderes

Imagínate ahora que miles de brillantes rayos de luz se proyectan del maestro hacia ti y te penetran, purificándote, sanándote, bendiciéndote, transmitiéndote poderes y plantando en ti las semillas de la Iluminación. Para que la práctica sea lo más significativa e inspiradora posible, puedes imaginar que se desarrolla en estas tres fases:

Primero, de la frente del maestro brota una luz deslumbradora de color blanco cristalino que entra por ajna chakra y te llena todo el cuerpo. Esta luz blanca, representa la bendición del cuerpo de todos los seres iluminados, limpia todo el karma negativo acumulado a consecuencia de actos negativos, purifica los nadis, transmite poder para la práctica de la visualización y nos abre al conocimiento y la experiencia de la energía de la verdadera naturaleza de la mente, que se manifiesta en todas las cosas.

De la garganta del maestro sale un brillante chorro de luz rojo rubí que va hacia, vishuddhi chakra, el centro de energía de tu garganta y te llena elcuerpo entero. Esta luz roja representa la bendición del habla de todos los seres iluminados: limpia todo el karma negativo acumulado a consecuencia de las palabras dañinas, purifica el prana, transmite poder para la práctica del mantra y nos abre al conocimiento y la experiencia del resplandor de la naturaleza de la mente.

Del corazón del maestro brota un chorro de luz azul, del color del lapislázuli, que va hacia anahata chakra, el centro de energía de tu corazón y te llena el cuerpo entero. Esta luz representa la bendición de la mente de los seres iluminados: limpia todo el karma negativo acumulado a consecuencia de la actividad negativa de la mente, purifica la shakti-kundalini o energía creativa, transmite poder para las practicas de yoga avanzadas y nos abre al conocimiento y la experiencia de la pureza primordial de la esencia de la mente.

Debes saber y sentir que ahora te han sido transmitidos estos poderes por la bendición con el cuerpo, habla y mente indestructibles de todos los seres realizados.

4. Reposar en la naturaleza de la mente

Ahora permite que el maestro se disuelva en luz y se haga uno contigo, en la naturaleza de tu mente. Reconoce más allá de cualquier duda que esta naturaleza de su mente, comparable al cielo, es el maestro absoluto.

Con la seguridad de este conocimiento profundo, en un estado de sosiego espacioso y libre de preocupaciones, reposa en el calor, la gloria y la bendición de tu naturaleza absoluta. Has llegado al fundamento original: la pureza primordial de la sencillez natural.

Poco a poco, tras años de devoción concentrada, uno empieza a saber y a descubrir que todas las apariencias son manifestación de la sabiduría del maestro. Todas las situaciones de la vida, incluso aquellas que antes nos parecían trágicas, absurdas o pavorosas, se revelan, de manera cada vez más clara, como enseñanza directa y bendición del maestro, y del guía interior.

OM

Kalyana

 

Fuentes:

http://www.oshogulaab.com/HINDUISMO/TEXTOS/GURUGITA.htm

“El libro tibetano de la vida y la muerte”. Sogyal Rimpoché. Circulo de lectores

La relación entre el guru y el discípulo. Swami Satyasangananda Saraswati. Yoga Publications Trust.

El gurú: un guía hacia la libertad espiritual. El gozo que buscas está en tu interior. Sri Daya Mata.

Nota:

Me esfuerzo en escribir utilizando un lenguaje igualitario, no sexista y no excluyente, evitando el uso innecesario o abusivo del masculino genérico, que personalmente encuentro como un obstáculo a la igualdad real.

Por el contexto que rodea la figura del gurú no he podido evitar el enfoque androcéntrico de las expresiones, ni sustituir el masculino genérico con términos colectivos, abstractos o vocablos no marcados. Dicho esto y principalmente por razones de fluidez utilizaré, en este artículo, el masculino genérico, con la esperanza que las mujeres puedan sentirse igualmente incluidas.

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