Mi otra identidad: la profesora de Yoga

profesoradeyoga

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“¿Pero tú no eres profesora de yoga?”

“Hija, en vez de yoga, parece que haces judo” (Papá)

“¿En que trabajas?”

“Soy profesora de Yoga”

“…Ah, que bien, por eso eres tan tranquila”

Esta última conversación es muy habitual en mi vida, y seguidamente seguramente me cuenta que a él o ella le vendría genial practicar yoga, pero que nunca podría porque:

“…no soy nada flexible”

“…soy muy nerviosa/o”

mi favorito y más utilizado: “… no tengo tiempo”

Cuando dices que no tienes tiempo, lo que en realidad estás diciendo es que no Eres tu prioridad.

¿Hay algo que sabes que tienes que hacer pero no haces? ¿No consigues tomar la decisión? El truco es cuidarte para disponer de recursos interiores y de fuerza mental para así poder hacerlo. Invertir en ti es clave.

Las profesoras y profesores de yoga somos personas normales. Creer que por ser profe, o por ser practicante de yoga, una no puede enfadarse o sentir cualquier emoción negativa es una tontería.

Esta creencia nos lleva a una gran represión de la ira y otras emociones, que hacen su reaparición más tarde bajo la forma de rencor, crítica o rechazo. Mientras estamos en el plano terrenal, vivimos las sensaciones y las emociones de este plano. Algunas de ellas son muy placenteras, otras no. El tener un conocimiento intelectual acerca de la acción destructiva de ciertas emociones no las hace desaparecer. Se necesita un “entrenamiento” para ser maestra de las circunstancias.

Todos los que estamos en yoga, estamos un poco mal ; )

Todas las personas (incluso las que hacemos yoga) tenemos momentos malos y sufrimos, pero sólo unas pocas se atreven a ir adentro y a trabajárselo diariamente.

En este mundo lleno de prisas nos hemos acostumbrado a buscar el resultado inmediato, a relacionar lo lento con lo malo y lo rápido con lo efectivo. Queremos curarnos la gripe en un día y aprender un idioma en tres meses. Todo para ya, ahora (muchas veces para ayer) y entre tanta prisa olvidamos que las cosas importantes, las que valen la pena, necesitan un proceso.

Confundimos el saber con el aprender, el conocer con el experimentar y creemos que cuando hemos “entendido” algo ya lo tenemos superado.

El camino pasa por experimentar el cómo y el para qué por encima del porqué y centrarse más en el proceso, en el camino. El yoga te enseña que la clave es vivirlo todo y que confíes en que las respuestas irán apareciendo a medida que puedas descubrirlas.

Hay que recordar que este camino es un proceso, en el que nada es instantáneo y siempre hay subidas y bajadas.

A menudo, las personas que transitamos por el terreno espiritual somos muy exigentes con nosotras mismas y pretendemos erradicar completamente de nuestras vidas el sufrimiento y las reacciones descontroladas. Demasiadas veces nos encontramos justificándonos ante nosotras u otras personas o preguntándonos que está mal en nosotras.

Para mi, lo mejor es ser amable y, de vez en cuando, darse el permiso necesario para golpear un cojín, gritar, llorar y expresar, como mejor resulte, todas las emociones negativas que nos toca vivir, evitando arrojar ese malestar sobre otras personas. Además, todo lo que hagas hacia otro te será devuelto con creces, al margen de que sea “bueno” o “malo” lo que hayas vertido. Vivimos en un universo que trabaja en perfecta armonía. Llámalo karma, llámalo equilibrio, llámalo geometría sagrada.

Yo también me enfado, soy impaciente, extremadamente sensible a cómo me hablan. Suelo irme a mi propio mundo (igual que Lisa S., soy más feliz allí) Soy más miedosa, desconfiada, impulsiva, perfeccionista, exigente e indecisa de lo que me gustaría admitir. Tengo mis luces y mis sombras. Mi profesión de profesora de yoga es solo otra de mis identidades como lo es mi identidad de mujer, hija, amiga, española, etc. Una etiqueta, otra máscara o identidad exterior que NO SOY YO.

Es necesario derribar el mito del ideal de yogui o yoguini que tanto se está difundiendo través de las redes sociales. Que alguien tenga el cuerpo muy flexible no la hace buena profesora, ni siquiera buena yoguini. Es sabido que la practica avanzada no tiene nada que ver con las posturas avanzadas en la aventura espiritual.

Las profesoras de yoga cometemos errores, tenemos días malos, perdemos la paciencia y tenemos nuestra propia lista de posturas que quisiéramos hacer.  Ser profesora de yoga no significa que dominamos la práctica, somos seres humanos apasionados por conocer, estudiar y compartir el yoga. Como todas las personas, tenemos también nuestro camino al cual le falta mucho por andar.

Afronto las mismas dificultades y retos interiores y exteriores que cualquier persona y permanezco, con todo, en la práctica y en la enseñanza. Porque aunque mi identidad de profesora de yoga es limitada e imperfecta, está empapada de compromiso, entrega y amor.

Kalyana

“Teach what is appropriate for each individual

Practice without knowledge of theory is blind. Without right theory, one can mindfully do wrong practice

Teach what is inside you, not at is applies to you, but is allies to the other”

Krishnamacharia

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