Reverenciando la feminidad

Cada mujer recibe la menstruación de una manera. Yo me siento parte de ese grupo de mujeres que son sensibles a los cambios por los que pasamos durante el ciclo menstrual. Por eso soy partidaria de ajustar la práctica de yoga durante esos días. No porque tenga dolor, flojera o exceso de energía (si, eso me pasa también), ni porque vea la menstruación como un problema, sino que me gusta honrar lo que sucede dentro de mi, en mi identidad de mujer.

Antiguamente la menstruación era considerada como algo sagrado. Una forma de reverenciar a la Diosa. Y aunque esto ha cambiado profundamente en nuestra sociedad actual, siempre podemos retomar la conciencia de honrar este aspecto femenino.

Según la visión del ayurveda, el periodo y su proceso son muy importantes para la mujer porque purifica el cuerpo. Retira las toxinas (ama) acumuladas durante un mes y las expulsa junto a la sangre menstrual.

En la práctica de yoga durante el período, lo más aconsejable sería preservarse. La menstruación es el invierno en la mujer, Por ello permítete disminuír el ritmo y entrar en contacto contigo misma.

De un modo general no se recomienda practicar asanas que requieran demasiada energía, ya que puede generar agitación (física, mental, energética…) tampoco posturas que compriman la zona abdominal ni posturas invertidas. Estos días podrían dedicarse a hacer una práctica suave de asanas (yin yoga, yoga restaurativo) o una practica de meditación o simplemente descansar. Recuerda que no hacer yoga en estos días no es un síntoma de debilidad, sino de conciencia y saber que es mejor para ti. Las asthanguis bien sabemos saborear nuestras Ladies Hollidays!

       “A woman should learn to listen to her cycles and take rest rather than pushing forward on days of menstruating” Saraswati Jois

La tradición yóguica enseña que durante el ciclo menstrual, la mujer se encuentra en un momento en el que su energía circula y fluye hacia abajo (apana) y hacia fuera del cuerpo, eliminando residuos, toxinas, etc. Es un momento de purificación, de “soltar”. Por tanto al hacer una postura invertida se invierte ese flujo energético (pránico) y se cambia la polaridad durante, al menos, el tiempo que estemos en la postura. Creamos un desequilibrio y el cuerpo necesitará más tiempo, esfuerzo y energía para volver a su ciclo energético natural. Entonces, si una mujer menstruando hace (y mantiene) la postura invertida está modificando el flujo natural de energía, moviéndola hacia arriba, contraria a su naturaleza.

También, a nivel fisiológico, el suelo pélvico, durante el ciclo, contiene mayor cantidad de sangre. En el útero hay venas finas y arterias gruesas, por lo que las primeras se “colapsan” con facilidad. En la postura invertida actúa la fuerza de la gravedad directamente sobre el útero, empujándolo hacia abajo (hacia la cabeza), aumentando la presión y causando que los ligamentos que sujetan el útero se estiren, o incluso lleguen a colapsarse (oclusión de las venas). Al suceder esto, por las arterias (más gruesas) entra mayor cantidad de sangre de la que pueden llevar las venas, provocando una congestión vascular, aumento del sangrado, calambres, dolor…

Como todo en tu práctica personal de yoga, esto es solo una propuesta. Observa si a ti te sientan bien o no. Para mi la clave es flexibilidad y adecuación.

Yo no practico asanas durante el periodo (tres días) y luego retomo la práctica normal, evitando las invertidas hasta que cesa totalmente el sangrado. Como profesora simpre recomiendo evitar las posturas invertidas durante el periodo, pero sobretodo escuchar tu cuerpo y seguir tu intuición.

El dolor (inflamación, calambres…) es siempre un aviso al que debes hacer caso y descansar (eso también es 100% yoga), pero en otras mujeres que suelen tener mucho flujo menstrual, las sienta fenomenal hacer posturas invertidas como sirsasana, porque las ayuda a regularlo.

Por otro lado quiero contarte aquí, que existen posturas especialmente beneficiosas durante nuestros días. Posturas que alivian el dolor, calambres, desajustes, molestias en la pelvis o en la zona lumbar, etc. así como para equilibrar y calmar las emociones, que pueden verse afectadas por el ciclo menstrual. En vez de comer chocolate…¡te propongo practicar mis dos asanas favoritas! ❀

Supta Badakonasana, es una postura estupenda para aliviar y reducir los dolores y molestias típicas durante el periodo. Es una postura muy relajante y reconstituyente que a mi me encanta practicar y disfrutar entre 5 y 10 minutos. A veces la hago con cinturón y una manta enrollada debajo del pecho. Me encanta! Tiene múltiples beneficios como:

– Da apertura a la cadera, lo que disminuye la presión de la zona pélvica

– Alivia los calambres, los sofocos, la irritabilidad, la ansiedad, el cansancio y la agitación hormonal asociada a la menstruación

– Es buena para la indigestión y los ardores y pesadez del estómago, diarrea y gases

– Abre el corazón y favorece la respiración profunda

– Aquieta y calma mente

– Regula la presión arterial

Supta badakonasana con cinturón y manta

Viparita karani en la pared es otra postura ideal durante esos días. Alivia la rigidez en la parte baja de la espalda y estira los músculos isquiotibiales de una manera pasiva.

Relaja y elimina la fatiga de las piernas por estar mucho tiempo de pie o sentada. Es una postura súper relajante y restaurativa. La puedes practicar todo el tiempo que quieras, aunque está bien entre 5-10 minutos también.

Viparita Karani en la pared

Y recuerda que la menstruación es un momento de conectar con nuestros propios ritmos internos, respetarlos con sensibilidad y permitir que nuestra shakti haga su trabajo de renovación en nosotras.

Con amor para todas las diosas yoguinis,

KD

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