Santosha

“No podemos depender de si hay nubes o solecito” me dijo mi Maestro en un típico día de bajón… Y ya sé porque he escrito este post, porque me lo he escrito a mi misma. Nunca viene mal que nos recuerden lo importante de cultivar Santosha.   

संतोष saṃtoṣa , Santosh significa “alegría, la satisfacción”. También se traduce como contentamiento o contento (del inglés contentment) e implica una actitud de gratitud, aceptación, ecuanimidad y  presencia. Es la capacidad de contentarse con lo que hay en cada momento, disfrutar con lo que hacemos, reconocer el valor de cada momento, de cada detalle. La aceptación del momento es una alegría profunda.  Aceptar es comprender que todo es único: tú, el camino, la gente, las situaciones. Aceptar con alegría, o mejor aún como diría Osho: ¡celebrar la vida!, pues es una aventura y un gran regalo.

Santosha es un precepto ético incluido en el segundo paso del yoga de Patañjali, los niyamas:

1. Śauca: limpieza, pureza, cuidado del propio cuerpo y de lo que le rodea.

2. Saṃtoṣa: contentamiento, voluntad de aceptar lo que se presenta, lo que conduce a la gratitud.

3. Tapas: disciplina, ardor en las propias aspiraciones, fuerza de voluntad, devoción austeridad hacia la práctica.

4. Svādhyāya: dedicar cada día cierto tiempo al estudio de sí mismo, estudio de textos.

5. Īśvarapraṇidhāna: renuncia a los frutos de nuestras acciones, entrega a lo Absoluto.

Yoga Sutra 2.42 santoshat anuttamas sukhalabhah

Desde el contento y la satisfacción, se gana la felicidad suprema.

Contentamiento es la voluntad de aceptar lo que se presenta aquí y ahora. Gratitud por el camino recorrido que te ha traído hasta aquí. Lo bueno. Lo malo. Lo inesperado. Todo eso te ha hecho tal y cómo eres ahora y te ha traído a donde te encuentras ahora.

Cultivar Santosha ayuda a desarrollar la ecuanimidad y la humildad más allá de los apegos y los rechazos. Para mi tiene una relación muy estrecha con la fortaleza interior, la gratitud y la satisfacción en y hacia la vida.

Seguro que tú también has leído por ahí que cuando cambias el modo de ver las cosas, las cosas que ves cambian y que

la felicidad es el camino y no el resultado, pero…

¿Cómo cultivar santosha?

1. Agradece diariamente

La gratitud diaria puede ser un reto, ya que supone cambiar un patrón de inercia por el hábito más saludable de valorar tu vida tal y como es.  Es fácil ser agradecida cuando las cosas van bien, pero no se trata de expresar agradecimiento por los momentos extraordinarios, se trata de encontrar la gratitud en las cosas ordinarias que están a nuestro alrededor, las cosas que damos por sentado y que casi siempre son el verdadero motor de nuestra vida.

A menudo, sólo somos conscientes de los obstáculos en nuestra vida, de las cosas que no nos gustan, las cosas que deseamos, en lugar de todas las cosas que hacen la vida más fácil y agradable para nosotras. Pero cuando nos movemos de sólo ver lo que falta en nuestras vidas y empezamos a centrarnos, a poner el foco constantemente en las cosas que valoramos, sucede algo muy poderoso, nuestra actitud cambia y nos ayuda a encontrar alegría en los momentos cotidianos.

Te propongo algo simple y efectivo: escribir un diario de agradecimiento. Yo utilizo este de la foto de five minute journal, pero vale también un folio en blanco, un hueco en tu agenda o un agradecimiento mental mañanero 🙂

¡Simplemente da las gracias! La gratitud favorece la estabilidad mental y enriquece nuestro crecimiento espiritual. El agradecimiento nos hace valorar más lo que tenemos y lo que somos. Y cuando empezamos a centrarnos en lo positivo, comenzamos a ver más y más cosas que agradecer y disfrutar.

Agradece: para ir deshaciendo desde la raíz las trampas de la mente que es como un mono inquieto y que tiende a cuestionar, protestar, estar temeroso y hacerte creer que todo debe ser diferente. Agradecer como rutina y ritual.

2. Toma consciencia de las cosas “simples”

Como el placer (y privilegio para otras personas) de darte una ducha de agua caliente, ser capaz de ver los pájaros en el jardín, tomarte un té tranquilamente, la salida del sol por la mañana, el despertar a un nuevo día… No te olvides que para muchas personas estas cosas pueden ser en realidad lujos… Al valorar las cosas ordinarias empezamos a notar la gran abundancia que en realidad tenemos para estar agradecidas.

La práctica de la gratitud es un acceso directo y una herramienta muy directa hacia la felicidad – y hacia el momento presente – porque siempre hay algo que agradecer, aquí y ahora. 

Piensa en positivo: sé positiva en pensamiento, palabra y acción.

3. Conecta con la belleza a tu alrededor

Cada día nos pasan miles de cosas buenas, pero olvidamos nuestra capacidad de conectar con la belleza a nuestro alrededor y esos momentos únicos que a veces nos perdemos por ir demasiado rápido… Parece como si la vida pasara porque así ha de ser.

¿Qué tal empezar a poner el foco en todos los hechos positivos que vivimos cada día? Disfruta del calorcito del sol, de una buena conversación, de un maravilloso atardecer o de un ratito más en savasana…  no dejes que tu mente vaya hacia otro lado, libera dopamina (Te dejo aquí el enlace al artículo dopamina y yoga), lo notarás porque tus sentimientos de paz, aceptación y plenitud te inundarán.

Vive el presente: trae tu mente siempre a las maravillas de este momento e intenta ver más allá de lo que sucede en tu cabeza.

4. Confía cuando las cosas se tuercen

Resulta fácil ver la vida en positivo, tener ganas e ilusión cuando las cosas nos van perfectamente y todo sale según lo previsto, pero es mucho más complicado, y más meritorio, seguir confiando y ser positiva cuando las cosas se tuercen.

Laguna grigri (San Juan, Rep. Dominicana)

Las noticias y acontecimientos que estamos viviendo últimamente no acompañan a la tranquilidad y a la estabilidad personal. Por eso es fundamental que reflexiones acerca de dónde estás poniendo tu atención, de si te dejas llevar por la inercia y las opiniones externas o si estás centrada en aquellas cosas que puedes hacer con dedicación y esperanza.

Cambia el discurso: cuida tus palabras, pues estas son tan poderosas que definen tu realidad. Y si, como afirmó el poeta Horacio, el don de la adversidad es el de «despertar talentos que en la prosperidad hubiesen permanecido dormidos», quizá sea una oportunidad de poner a prueba nuestras capacidades e identificar los recursos con los que contamos.

Confía: todo es como debe ser, relájate y no te tomes la vida tan en serio. Pon el corazón en lo que pienses, digas y hagas. Entrégate al Universo/Dios/Fuerza de la vida.

5. Intensifica tu presencia aquí y ahora

Aquieta tus pensamientos y fluye con el cambio, la existencia en realidad es mucho más sencilla y plena cuando simplemente Eres.  Celebra la vida que provee lo justo y necesario para sostener nuestra alma, aunque, nuestro ego quiera más y más …asómbrate, disfruta, Sé.

Muévete y respira, practica yoga, salta, baila, sal a correr, a caminar en la naturaleza. Haz algo que disfrutes. Agradece el cuerpo que tienes (te dejo aquí mi carta de agradecimiento) moviéndolo en la forma en que le gusta moverse.

Ábrete a la vida: haz más de lo que te gusta hacer y manifiesta tu amor hacia ti misma, tu entorno, otras personas, seres y a la madre tierra.

Como ves, adoptar Santosha (y todo el yoga, en realidad) como filosofía de vida no es algo místico o poético sino práctico. Sabemos que la felicidad no puede depender de las circunstancias externas – que viene de dentro. Así que cuando la vida se vuelve dura y las cosas están fuera de su control, puedes empezar a esperar hasta que sus circunstancias externas cambien o puedes mirar en el interior y trabajar desde ahí para crear una vida mejor para ti. Santosha, como todos los preceptos yóguicos, es un trabajo interno y diario.

“Cuando te levantes por la mañana piensa que precioso privilegio

es estar viva poder respirar, pensar, disfrutar, amar”

Marco Aurelio

¡Bendita sea tu felicidad!

Kalyana

OM

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