Yoga cuando estás con dolor

En el post anterior te contaba algunas claves sobre el dolor durante la práctica de yoga, pero ¿qué hacer con la práctica de yoga cuando ya estás en un proceso de dolor (crónico)?

El modelo neuromatriz, sobre el proceso del dolor, explica que el dolor nos protege de una amenaza  percibida, no de una amenaza real.

Ten en cuenta que cuando tenemos dolor, no necesariamente significa que nos estamos haciendo daño. A veces es la mente y tu sistema nervioso tratando de protegerte de una amenaza que percibe como peligrosa, aunque puede que no lo sea. En cualquier caso conviene ser precavidas y conscientes de algunas consideraciones:

1. No tengas miedo del dolor, conócelo, obsérvalo, estudia y aprende sobre el.

2. Mantente activa. No dejes de practicar ya que esto puede empeorar las cosas. El movimiento beneficia a tus músculos, articulaciones, piel y órganos, pero debes quitarte el miedo y demostrarle a tu mente y sistema nervioso que puedes hacer ciertos movimientos, siempre de manera suave y gradual.

3. Descansa. Reduce el ritmo y detente si es necesario. El dolor no debe frenar tu practica, pero si ciertos movimientos o asanas causan dolor, no los hagas. No me refiero a ligeras molestias, que son inevitables y no deberían paralizarte. Pero si esas pequeñas molestias se convierten en dolor, para.

Algunos movimientos y asanas, repetidos constantemente, pueden sensibilizar al sistema nervioso y el cerebro producirá la experiencia de dolor cada vez de manera más fácil convirtiéndose en un hábito. Repetir una y otra vez movimientos provocativos puede hacer que el dolor sea más grave y dure más, a pesar de que no estés causando daño a tus tejidos.

El dolor alimenta más dolor y es necesario romper el ciclo. Lógicamente la mejor manera de hacerlo es privar a tu cuerpo de experimentarlo. Si te duele, no lo hagas y cómo te decía en el post de la feminidad, descansar no es un síntoma de debilidad, es 100% yoga.

4. Visualiza. ¿Sabías que puedes hacer tu práctica de yoga físico mentalmente? es una práctica de vikalpa, y también se utiliza actualmente como una técnica de mejora en rendimiento deportivo.

Numerosos estudios en este ámbito indican que imaginar movimientos activa muchas de las mismas partes cerebrales que los movimientos reales. Así lograrás desasociar el movimiento de la experiencia del dolor.

5. Haz adaptaciones. Si no puedes hacer cierto movimiento o postura hazlo de un modo similar pero diferente, sin pasar por encima del dolor y tu cuerpo-mente lo percibirá como más seguro y quizá no dispare las alertas.

Ajusta la práctica para que te resulte útil, energizante y terapéutica en vez de trabajar con demasiada intensidad y agotar el cuerpo y la mente. Debes dar con el ritmo que se ajuste a tu (nueva) situación.

6. Ten una actitud paciente y positiva. El dolor juega con tu mente y los pensamientos negativos alimentan tu frustración y preocupación. Permite el dolor, pero no seas su prisionera. Tú tienes control sobre tu dolor y sobre cómo reaccionas ante él.

En el libro “Usted puede sanar su vida” Louise Hay explica que existe una correspondencia entre los puntos de dolor físico y nuestras dolencias emocionales. Te comparto una parte interesante del libro:

Dolor cervical = Problemas de comunicación. La parte superior de la espalda, formada por las siete vértebras cervicales, se relaciona con la comunicación, con nuestro grado de apertura y flexibilidad frente a la vida y quienes nos rodean. Aflojar la rigidez de pensamiento y expresar lo que sentimos puede ahorrarnos problemas.

Dolor dorsal = Exceso de responsabilidad. El centro de la espalda, con sus 12 vértebras dorsales, es el reino emocional de la culpa y del estancamiento en el pasado. También es el punto débil de quienes sienten su vida como una carga por querer controlarlo todo y asumir responsabilidades que no les corresponden.

Dolor lumbar = Inseguridad y miedo. La parte inferior de la espalda, que comprende las cinco vértebras lumbares, el sacro y el cóccix, duele para evidenciar la existencia de inseguridades materiales y afectivas. El cóccix está vinculado al primer chakra, sede de instintos primarios como la nutrición, la sexualidad o la protección.

Las emociones fuertes, que son energía descontrolada en movimiento, causan tanto dolor a nuestra espalda como otros traumatismos físicos. Si quieres saber más, échale un vistazo a su libro aquí.

Eliminar el dolor puede ser un proceso laaargo y estresante, pero que eso no te desmotive. Hay soluciones. Toma las riendas. Necesitas darte el tiempo para entender qué es el dolor, así como mantener la calma y claridad mental. Que el dolor no te paralice. Muévete e incrementa tus niveles de actividad gradualmente. Sé paciente y no dejes de persistir en tu práctica de yoga!

Que ese dolor te de claridad y fuerza interior,

Kalyana 💗

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