Yoga y emociones

Yoga y emociones

emociones

 

Las emociones son, sobretodo, información. No son positivas o negativas, son útiles o perjudiciales. Un mensaje del cuerpo y de la mente acerca de cómo estamos encajando la vida diaria. Puedes aprender a no ser víctima de una emoción, sino comprenderla y transformarla.

Desde el punto de vista del yoga las emociones se consideran actividades del corazón así como los pensamientos lo son de la mente.

Según la conocida Enseñanza de la Katha Upanishad, al ser humano se le representa como un carruaje: los caballos serían las emociones, el cochero la mente, el coche nuestro cuerpo y el amo nuestra verdadera esencia. Por lo tanto las emociones (y pensamientos) son una parte importante del viaje, sin embargo son impermanentes y mutables y por lo tanto susceptibles de ser utilizados en nuestro beneficio hacia el encuentro de nuestro propio Ser interior, fuente de sabiduría o amo interior (Purusha)

Conviene recordar que según la tradición, podemos dividir las emociones en dos grandes grupos según la sensación que nos transmiten:

Sukham: una sensación agradable y funcional al crecimiento interior, cuyas cualidades son pensamientos positivos, funciones fisiológicas equilibradas, respiración profunda y regular.
Duhkham: una sensación desagradable de restricción, tensión y rigidez física, marcada por una actitud mental negativa y una respiración alterada.

Las causas de esta última experiencia vital (duhkham) viene en primer lugar de la dificultad en ReConocer nuestro verdadero Ser (el amo del carruaje).

Por otro lado, como sabemos, las emociones influyen sobre los aspectos: corporal, mental y espiritual. El nivel de paz interior y bienestar depende mucho de cómo las aprovechemos y gestionemos. Cuando nos dominan, desatan reacciones químicas en el cuerpo que dañan tanto la salud física como la mental. En el plano espiritual, las más complejas —ira, miedo, odio— dejan huellas que tienden a apagar nuestra luz natural. Y como me dijo un Maestro hace poco, no conviene que dejemos brillar durante mucho tiempo.

 

El Yoga de las emociones: Las 9 rasas

Las rasas son las esencias de una emoción, que se puede manifestar de muchas formas, y que combinadas dan lugar a nuevas emociones. Se enuncian por primera vez en el Natyasastra, un texto antiguo sobre la teoría del dharma, escrito durante el periodo del 200 A.C y el 200 D.C. Según este texto cada rasa tiene una deidad asociada.

       1. El amor / Shringara: nos conecta con la belleza, con la devoción, la adoración. Es el juego creativo entre Shiva y Shakti.

       2. Humor / Hasya: es la alegría, la risa.

       3. Asombro / Adhuta: es el sentimiento de curiosidad, misterio, aventura. Mirar la vida con inocencia y fascinación. 

       4. Coraje / Vira: valentía, confianza, heroicidad. Vibrante y fuerte.

       5. Paz / Shanta: tranquilidad, calma, ecuanimidad, quietud.

       6. Tristeza / Karuna: abatimiento, desesperanza. Cuando se refina se puede transformar en compasión.

       7. Ira / Raudra: irritación, enfado, odio. Cuando se refina se puede transformar en acción positiva y actuación noble.

       8. Miedo / Bhayanaka: duda, preocupación, inseguridad, ansiedad, terror. Se puede convertir en apertura y confianza.

       9. Rechazo / Vibhasta: aversión, repulsión, odio. Cuando lo refinamos se puede transformar en aceptación.

Existe una antigua tradición tántrica, llamada Rasa Sadhana, que se puede traducir como “ayuno emocional”.  Esta práctica consiste en comprometerse en una practica de no dejarse afectar por una de las rasas menos deseables o concentrarse de lleno en una de las agradables.

Es una práctica de la cual conozco la teoría pero nunca la he puesto en practica, aunque desde luego me llama la atención y está en mi “to do list” 🙂

El yoga es una buena herramientas para bajar la intensidad de las emociones y dirigirlas hacia un estado más satvico (equilibrado). Sin embargo otra veces el yoga amplifica dichas emociones:

 llorando en yoga

Emociones durante la clase de yoga

Como profesora, a menudo he sido testigo de cómo las alumnas y alumnos experimentan una especie de “liberación emocional” durante su práctica de yoga. Algunas personas encuentran que ciertas posturas en ciertos días simplemente las hacen estallar en lágrimas, o las llenan de una intensa frustración por algo completamente fuera de su práctica.

Los beneficios del yoga son ampliamente conocidos, pero pocas saben que el yoga también puede ser un viaje intensamente emocional, y este aspecto de la práctica puede sorprender a la gente. Y es que el enfoque físico del yoga ayuda a traer a la superficie las emociones subconscientes.

La practica lleva al cerebro a un estado profundamente enfocado y neutral. Esto ayuda por ejemplo a procesar cualquier cosa que te moleste inconscientemente, pero a la que no has podido o querido acceder directamente.

Y es que cada vez que fortalecemos, estiramos y abrimos el cuerpo , esas acciones corporales repercuten directamente en la mente-corazón y en nuestro sistema de energía. Es habitual, normal y sano que al realizar una postura de apertura de corazón (anahatta chakra) como por ejemplo ustrasana, un yogui o yoguini empiece a notar que un río de lágrimas corre por sus mejillas.

El yoga le proporciona a la mente una manera de procesar los sentimientos que enterramos y apartamos. Eso que normalmente no vemos o no queremos afrontar en el día a día, sale a la luz cuando estás en tu esterilla en un estado de introspección consciente.

Esto puede confundir, sobrecoger, o avergonzar a algunas personas pero vale la pena el esfuerzo de enfrentarlo abiertamente pues puede resultar en un descubrimiento sobre algo que se necesita abordar urgentemente.

Animo a profes y practicantes de yoga que puedan haber presenciado o experimentado una liberación emocional durante una clase, a verla como una oportunidad y trate de no tener miedo de lo que tiene para ofrecer, pues el cuerpo podría decirte algo importante sobre lo que tu Ser necesita.

Como decía una de mis primeras profes de yoga (una argentina divina): “ se vale reír o llorar”  aunque ella se refería más a no hacer del ambiente de clase algo demasiado solemne, sino más relajado y humano en el que “se vale” sonreír o buscar el contacto visual con alguien cercano, también está bien reír o llorar si eso es lo que te saca un asana.

 

Emociones después de la clase de yoga

A veces se me acercan alumnas preocupadas y me comentan que tiene una sensación extraña. Están muy lloronas, irritables, sensibles. Notan la presencia de fuertes emociones en su practica y en su vida y se preguntan qué están haciendo mal o si este yoga es para ellas ya que les hacen sentir un estado considerado poco yoguico. Es normal y además es perfecto.

A veces, la práctica de yoga saca a la luz emociones en estado de semilla (bija), y las sacan a la superficie donde podrán sanar, en cualquier momento. Ten confianza. Se paciente, esto es exactamente lo que la práctica tiene la intención de hacer.

La practica de yoga te desnuda, limpia, desbloquea y derrite tu armadura de hierro dentro y fuera.

Nuestra práctica de yoga puede dar lugar a emociones intensas tanto dentro como fuera de la esterilla.Nos acerca más a nuestra realidad interior. Nos muestra muy de cerca lo que está sucediendo, Ilumina lo que realmente es, y no se puede ignorar lo que se ve y se siente con tanta claridad.

Ahora, una tiene que encontrar el valor para integrar tranquilamente lo que hay, sin necesidad de quitar o cambiar nada, sin identificarse con el drama personal, observando desde sakshi, la consciencia testigo.

 

Autenticidad y gestión emocional

Está bien fluir con las emociones y sentirlas sin escaparse, pero no deberían ser caballos desbocados. No es ser más auténtica gritarle a alguien cuando estás enfadada, aunque te estés riendo al minuto siguiente, no es fluir con las emociones, es falta de autocontrol y empatía. Yoga chitta vritti nirodaha el yoga es el control de los vrittis. Las emociones también son vritis.

La libertad emocional viene de adoptar la capacidad de Ser tanto en la tristeza como en la alegría, como Gibrán dice en su poesía de alegrías y tristeza. Cultivar la presencia de tu ser con conciencia en el simple hecho de “existir y ser” es esencial para poder vivir con plenitud.

Cultiva la presencia de tu ser, cultiva el agradecimiento y entenderás que las emociones intensas simplemente se han disfrazado de ese  viento que altera las aguas de tu mente.

Las técnicas de relajación, visualización y el control consciente de la respiración son herramientas eficaces para gestionar esas emociones 🙏

Sigue practicando, respira y recuerda que cada emoción que aflora y nos atraviesa nos ayudan a crecer con más paz y claridad.

Happy bending!

Kalyana

 

“Las personas más bellas que he conocido son personas sensibles, que han conocido el sufrimiento,

la perdida, la derrota y han encontrado el modo de salir reforzadas.

Personas increíbles que tienen una apreciación y una comprensión de la vida

que los llena de compasión, humildad y un profundo amor (…) La gente bella no surge de la nada”

Elisabeth Kubler-Ross

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